A NUEVOS TIEMPOS… ¡GESTIÓN SALUDABLE!

Según Heráclito todo cambia, nada permanece. “No podemos bañarnos dos veces en el mismo río”,  ni el río ni nosotros seríamos los mismos.

Como bien dijo Heráclito, las personas formamos parte de un proceso de transformación constante, debemos ir adaptando nuestra conducta a las diferentes situaciones sociales que se nos plantean. En este sentido las organizaciones no son una excepción, y al igual que las personas,  deben adaptarse a un cambiante entorno externo con el fin de sobrevivir y prosperar.

La economía occidental ha evolucionado desde la industrialización hacia la sociedad del conocimiento, de los servicios y de la información, lo que supondrá el fin del “Taylorismo”. Esta nueva forma de trabajo supone que tanto personas como organizaciones aprendan a gestionar los cambios de manera saludable.  Dichos cambios dependen de la capacidad y la voluntad que tengan los empleados para adaptarse a un entorno cambiante,  la transformación continua supone el activo más valioso dentro de la organización.

En contra, la gestión ineficaz de los cambios, a la larga puede desarrollar organizaciones enfermas que se caracterizan por su ineficiencia y falta de adaptación al entorno.

Martin Seligman (1992) mencionó que la Psicología se ha centrado casi exclusivamente en solucionar problemas y trastornos, y no tanto en la parte complementaria que es el mejorar la vida de las personas.  Este paradigma tradicional se ha centrado en el lado negativo del trabajo y del funcionamiento organizacional, pero sólo cubre la mitad del espectro de la realidad ¿qué hay de la parte positiva?

Una perspectiva más positiva puede ofrecer respuestas a las demandas emergentes que están aconteciendo en las sociedades modernas. Debido a esta creciente necesidad, han surgido estudios científicos cuyo objetivo es revelar cuáles son las características de aquéllas organizaciones positivas que consiguen salir fortalecidas de los cambios (resilientes) y que además obtienen resultados excelentes en sus productos.

Para este tipo de organizaciones,  llamadas organizaciones saludables o también HERO, la salud es uno de los valores estratégicos más importantes, y por tanto, desarrollan esfuerzos sistemáticos, planificados y proactivos para la mejora de la salud de sus empleados y de la organización a través de prácticas organizacionales saludables en tres niveles: (1) Nivel de tarea (ej. Autonomía, variedad, feedback), (2) Nivel de ambiente social (ej. Liderazgo, apoyo social), (3) Nivel organizacional (ej. Conciliación familia-trabajo).Estos esfuerzos suponen implementar recursos y prácticas organizacionales saludables que buscan mejorar el ambiente de trabajo, especialmente en tiempos de turbulencia con el objetivo de mejorar la salud de los empleados y la salud financiera de la organización (Salanova 2008; 2009; Salanova, Llorens et al., 2012, Salanova, Martínez y Llorens, 2014)